A la Escuela Monseñor Sabelli

Gratitud

Con mucha alegría nos aprestamos a celebrar prontamente los 60 años de nuestro Colegio Parroquial Monseñor Sabelli.

Mons. Sabelli fue el fundador de nuestra parroquia Santa Julia que durante 39 años la apacentó como un verdadero padre y pastor.

Lo sucedió el Presbítero Román Figallo como coadjutor primero y párroco después hasta 1952, en que muere trágicamente.

En 1952 llega el Padre Pedro Luis Gatti, joven sacerdote lleno de fervor y entusiasmo, que apoyado por un grupo de laicos comprometidos con la fe, lo ayudarán a la feliz idea de establecer un colegio parroquial, siguiendo las orientaciones del Sumo Pontífice Su Santidad Pío XII. La Parroquia Santa Julia se pondrá en marcha, y en los 10 años de su curato se verá surgir un colegio que hoy podemos ver realmente valioso.

Tras su sorpresiva muerte en 1962, llega el Padre Edgardo Kolm, que irá terminando muchas obras materiales, tales como el actual salón de actos que fue originalmente el cine del barrio.

En 1989 presenta su renuncia y lo sucede Mons. Antonio Aloisio, actual Párroco y Representante Legal del Colegio.

En la iglesia parroquial descansan los restos de Mons. Sabelli y del Padre Gatti, y se encuentran dos placas recordatorias del Padre Figallo y del Padre Kolm.

Mi gratitud a los sacerdotes que en esta treintena de años colaboraron tanto con el colegio parroquial, ya en la formación religiosa de los alumnos, como en la cercanía de sus familias, participando de actividades como campamentos, convivencias, retiros espirituales, mostrando en todas esas oportunidades un profundo compromiso, ¡gracias de corazón!

Nuestra comunidad educativa sigue teniendo el aspecto de familia grande, con un personal directivo y docente atento y servicial, que quiere entrañablemente a su escuela.

En estos momentos tan difíciles, se puede ver el trabajo intenso de su personal que está haciendo todo lo que está a su alcance por el bien de los alumnos y sus familias.

Quiero expresar mi gratitud a los directivos y docentes como así también a los que de una u otra manera trabajan por el bien de la Escuela.

Muy especialmente quiero reconocer a las familias por el apoyo que siempre nos brindan, y sobre todo agradecerles, porque dejan en nuestras manos su tesoro más preciado, sus hijos.

Durante mi gestión como Representante Legal de la Institución, he trabajado codo a codo con directivos, profesionales de la salud mental, docentes y personal de maestranza, a todos ellos hoy, con profunda emoción y un gran reconocimiento, les digo muchas gracias, porque en estos últimos 31 años los he visto trabajar en equipo, mano a mano, por la Escuela, manteniendo siempre una relación humana y cristiana.

Los alumnos son nuestro gozo y alegría, damos gracias a Dios por tenerlos.

Habría muchas otras cosas que expresar, dejamos todo en las manos de la Providencia. Solo decimos Gracias Señor, gracias por tu amor, no abandones la obra de tus manos.

 

Monseñor Antonio Aloisio

Cura Párroco

Representante Legal